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Mostrando entradas de 2017

Lo temblores de verdad no despiertan bestias atemporales

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Tenía veinte minutos —tal vez poco más— de haber puesto pie en la ciudad de Oaxaca. Cenamos una torta a lo gordo y subimos a un taxi. Pocos cientos de metros más adelante nos detuvimos ante la luz roja. En ese ínter el coche jamás dejó de moverse. «Esta carcacha se va a desarmar ahorita» pensé, puesto que no era la primera vez que un taxi de quinta se retorcía ante el esfuerzo de seguir trabajando años después de su merecida jubilación. Yo sé que tú pensaste lo mismo, mientras hablábamos y me sostenías de la mano. O al menos algo muy similar. No fue hasta que la radio del chofer delató al intruso: «Esta temblando bien cabrón. Todas las unidades anden con precaución...bien cabrón, de veras». El capitán de nuestro barco sacó la cabeza por la ventana en un gesto un tanto inútil. Como cuando bajas el volumen de la música o de las conversaciones para ver y pensar mejor las cosas. Lapsos de sinestesia estúpida. —¡Ah, cabrón! Sí cierto —dijo con su cabeza fuera del auto. Hasta entonces nos dimo…

Polilla

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I don't fly around your fire anymore - Audioslave
Cataratas de limón caliente y de semillas de fuego caen entre los pastos verdes y, pese al rocío de la noche previa, se incineran entre mil grititos de hojas mientras los núcleos de la llaman entran, se entierran y comienzan a tejer su cobija de raíces. Su cama de rocas recién nacidas, fundidas y enfriadas tantas veces y en tan poco tiempo, son finalmente digeridas por los jugos de la entraña.
Luego llegó el otoño: incendio natural de la vida; inmolación espontánea y gustosa de los reflejos que danzan para dispersarse como ascuas.
¿De dónde sale entonces la ira? En los bípedos terrosos va injerta, pero no parece haber salido de la matriz férrea puesto que ésta no enfurece, contra el rayo que la desgrana y enrojece. Muy por el contrario retoma sus propios pedazos y construye más allá de lo que antes su inocencia le habría recomendado.
Los calvos seres, ruidosos amantes de nadar contra la corriente, se han embelesado, como polilla an…

Labios de grana

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Supuración
valiosa como el oro
que impregna la boca:
un par de labios resecos que insistes en deformar como sonrisa.

Se tiñen tu barbilla y tu cuello magullado
en una espiral sensual y decadente.
Las líneas rojas desvían mi vista,
encajonan mi campo de visión
borroso e indolente de por sí.

No pareciera cierto lo que apenas sospecho
y por eso me dejo envolver en tus plumas largas.
En un arranque de fiebre estúpida
te pido que me desgranes,
como al maíz,
con tus garras de águila.

Me entrego como serpiente inútil,
como lagarto helado que espera a que el sol salga.
Y miro desde mi escondrijo
asustado pero esperando
que, sin mayor dilación,
te metas al agujero conmigo.

Otros me lo advirtieron
aunque ellos mismos no se hicieron caso:
A esa violenta dama
de labios color de grana
no te le debes acercar,
menos dejar que su abrazo te confunda.
Porque con la misma calidez que abrasa
y te acoge en su lecho,
te sofoca,
te asfixia,
te tortura,
te secuestra,
te apuñala,
te disuelve,
te cuelga,
te de…

Madre Oscuridad

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But even so, one day the flames will fade, and only Dark will remain - DS Desde pequeños, desde hace siglos, desde que el ser humano se inventó prodigios para explicar los fenómenos más allá de lo que su mano con pulgar oponible podía asir, se nos ha enseñado una grandísima y única verdad. Una certeza tan sólida que no conozco el caso de una religión, de un sistema de creencias, de una corriente filosófica —aunque esta rama es la que más se acerca al fruto del que hablo— o siquiera de un grupo de gente que, con un corpus bien armado y las secuencias lógicas que le permitan mantener la idea de pie, rechace, por su opuesto, la dicha máxima: la humanidad proviene de, busca, desea o anhela la Luz. La Luz representa al Bien, valor universal —universalmente ambiguo, en realidad— al que supuestamente todo ser humano quiere o debe aspirar: la Luz como símbolo del logro máximo, la trascendencia, el alejamiento de los bochornosos orígenes, como fin último.
¿Nadie se ha puesto a pensar, por un m…

Prédica dominical de lunes por la tarde

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Últimamente me he dedicado mucho a pensar en lo ridículamente ambivalentes e indecisos que somos los humanos. Creo que mi trabajo posterior (sea que llegue a publicarse o no) tendrá trasfondos de esa naturaleza. No porque haya descubierto el hilo negro. Ya lo he dicho, tanto explícita como metafóricamente: para mí el mundo y el universo en sí son la conjunción armónica de opuestos que se suceden en ciclos equitativos en duración y magnitud, más o menos, pues. Pero ese es el orden en apariencia caótico del universo, según nuestra corta vista nos deja imaginar.
El humano parece haberse dedicado —desde que una chispa, ya de fuego, ya de conciencia, alma o espíritu se encendió en su cerebro y le hizo preguntarse qué o quién o cómo o por qué es lo que es— a llevarle la contra a la Naturaleza en dicho orden supuestamente caótico. Si no se acomoda a lo que nosotros entendemos como deber, o bien, o propósito, lo desechamos. ¿Y para qué? Para luego añorar lo que se ha perdido.
Francamente som…

InDeTerminaciones

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Son indeterminaciones mías
las ganas de convertirme en tienda de acampar.

Me explico:
véase la crucifixión del plástico
con clavos de grueso calibre
con los que se le ata a las entrañas del suelo.

Extiéndasele
bien extendida,
distendida,
desentendida de que lo peor apenas viene.

Traspásesele como a san Felipe:
con dos lanzas oblicuas
que se unan en la espina a la manera de una X.

Ínfleseme el pecho y el vientre
con aire al arquear las lanzas,
casi al punto de astillamiento.

Y finalmente, con las ganas de convertirme
en tienda de acampar,
con la indeterminación de servir de refugio y acogida,
rellénesenos el interior
con criaturas vivas, viles, viscosas
que se retuerzan,
devoren,
rían,
y hasta copulen
en el interior de uno,
como pie que martiriza al calcetín.

Así de absurdo suena,
pero ¿lo es?, ¿es absurdo?

Lo mismo de absurdo acuso,
con el dedo y la mente y la entraña,
en la «obligación» moral idiota y repetitiva
de procrear,
de reproducirse,
de fallar al clonarse,
de convertir a tod…

About #identity

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In my job I run a lot into the concept of identity. Of course, every person will have his own concept of what it is made of. But, as I have been finding recently –within myself and sometimes in the attitude of the others–, most of the values and mechanisms we humans are built with are enormously ambivalent. This is a nice way to call our actually contradictive nature.

Identity could be said to be formed up of the common beliefs, stories, legends, ways of life, acting, food, traditions, accents and a long etcetera, that are shared by a group of people.Thissharing is usually linked to a certain geographical area by most of its population through a period of time, this means that it transcends. If we don't go any further, into more an deeper details: could we say that Identity is a good thing? Does it help every human group? Does it prevent conflict within and outside the communities? Does it facilitate people's lives through their history?
Maybe you first answered yes. But, don’…

«Escritura no-creativa» de Kenneth Goldsmith

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Recién tuve la oportunidad de leer esta joyita —en el sentido no-original que propone su autor, claro está— y sentí la necesidad de redactar un poco al respecto; más que para compartir el contenido de la obra —que es el contenido de otras obras—, para favorecer que no se me olviden las premisas que tuve la fortuna de leer.
Kenneth Goldsmith ataca sin tapujos el concepto «romántico», según él mismo, del genio creador. Y en esto debo coincidir completamente con él: vivimos en una época en la que la mayoría de las personas, en cualquier ámbito —especialmente el artístico— reconocen de una manera u otra que la originalidad absoluta ya no existe, que nuestro mundo se configura sólo de remixes, cada vez más inverosímiles y heterogéneos. Sin embargo, en ciertas ramas como la literatura —el universo de acción del lenguaje en su traducción de conceptos y sonidos a marcas generalmente de tinta en un papel, en escritura— se sigue exigiendo la creatividad pura y dura. Es igualmente reconocido qu…

La maldición de decidir

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La maldición de decidir
¿Quién dijo que el poder de decidir era una bendición o un don?
Como humano subjetivo y limitadísimo que soy, desde un punto de vista en que puedo colocarme, podría decir que la capacidad de decidir es, en todo caso, la peor de las maldiciones de la vida cotidiana. Claro que si me coloco en otro punto de vista, se convierte en todo lo contrario.
No por eso se piense que lo rechazo o desdigo. No. Pero tómese en cuenta el impacto que, en sentido contrario genera. ¿De qué hablo? De la capacidad, aparentemente infinita, de que una decisión produzca una cantidad inversamente proporcional de desdicha y remordimiento. Esta capacidad la convierte en lo que coloquialmente llamamos un «arma de doble filo», imagen por demás acertada: Tomamos una espada doble, estocamos al adversario en una línea recta hacia adelante y, a la vez, con el extremo opuesto, nos apuntamos al estómago, situación por demás prometedora para aquel enemigo que hubiera y pudiese esquivar el embate y usa…

Ser un hombre

¿Qué carajos es ser un hombre? ¿Cómo se es un hombre en el siglo XXI, en el Tercer Milenio? ¿Qué se espera de uno como hombre? ¿Qué se espera que uno NO espere o no deba esperar del mundo mientras se es hombre?
Es un concepto de lo más contradictorio y que no deja de aparecérseme constantemente. Tanto a raíz de la situación mundial actual —racismo, machismo, feminismo, feminazismo, crímenes de odio, legitimación entre razas y dentro de las mismas, identidad, globalización, uf y etcétera— como de los «pequeños problemas» de la tribu nacional en que nací y me he criado.
Porque una cosa es ser hombre global en el siglo XXI y otra, a su vez similar y diametralmente opuesta, ser hombre en México en el siglo XXI.
Creo yo que en términos globales se pretende que el hombre lo sea todo sin ser nada a la vez. Vamos, sin cargarse a uno u otro lado de la balanza. O al menos esto parecen pedir/exigir las supuestas sociedades avanzadas: que seas caballeroso, pero no misógino y menos condescendiente, que…

[entre paréntesis]

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¡Qué gran mentira fue! ¿No crees?
No hay como mentir a plena vista.
Con ese simple detalle ya la mayoría duda de tu mentira.
¿Está bien dudar de una falsedad?
¿Acaso eso la corrobora, al menos parcialmente?

Yo diría que mentir permite abrir puertas que estaban cerradas.
Y no es mentira.

¿Y qué del engaño? ¿de la jugarreta?
Si te escribo: [entre paréntesis],
¿me estoy burlando de ti?
No, amigo. No soy parábola con final abierto.
No soy tragedia feliz.

Las ecuaciones son danzas de variables enmascaradas.
Eso no las hacen falsas.
Eso las hace propias. Dignas de sí mismas.
Te amenazo y obligo a comparar al león y a una patata.
Si insisto lo suficiente, alguna relación hallarás:
¿me mentirías entonces, o preferirías llegar a esa iluminación forzada?

La mentira y la verdad son una misma cosa.
Una es producto del otro y viceversa.

Es como la vela que emite luz y al hacerlo se consume.
Si no se consumiera para iluminar, no serviría como vela.
Como vela, si arde, vive, pero al vivir, al ser, …

Del Libro de las ReBelaciones

¿Qué hace uno cuando, por más escéptico que se sea, se topa de narices con el Fantasma de las Navidades Nonatas? ¿Qué hace uno cuando se está consciente que, para el efecto completo de la aparición, uno mismo constituye una manifestación de mártires ya enterrados? ¿Qué hacer cuando se sabe que uno espanta al espanto tanto como el espanto lo espanta a uno?
La respuesta fue el silencio. El silencio fue, para ambos, la verdad más sencilla de asir de entre todas las opciones. Como escoger la muerte más rápida e indolora de entre las cartas que nos ofrece la mano del laberinto.
El encuentro de los dos «ex seres» fue como el del espejo frente al espejo.
Por tanto, el silencio fue verdad. Y fue ley. Desde que grabamos las tablas de arcilla, conversando pese a nuestros labios cosidos. Sentados en lo alto del Monte ambos ardimos como zarzas mudas.
Unos muertos resucitan a los tres días. Otros, a los tres años. Otros nunca lo hacen del todo y quedan como abortos a medias. Medias almas en medio…

La Gran Epifanía de la Nochevieja

Ya inició el 2017. Pero anoche, durante el periodo terminal del 2016 —que por cierto, a tanto humano popular (justificada o injustificadamente) se llevó— tuve una revelación como no creo haber tenido. No, no hubo monstruos de siete cabezas, ni sellos rotos por ángeles que deseosos o angustiados dejaran pasar las calamidades que terminarían de diezmar esta Humanidad ya diezmada en tantos aspectos. Mi epifanía fue diáfana, pese a las pantallas de lentejuelas y plástico de los seres con quienes me tocó compartir una noche que de otro modo habría sido al menos, llevadera pero paradójicamente vacua. Aquí la crónica.
Pasamos la víspera de Año Nuevo con la parentela de mi madre. No tengo rencores ni mala leche para con ellos. Tampoco salto de alegría. Son, simplemente, buenas gentes que veo cada 365 días en promedio. Pero este año tuvo a bien uno de ellos invitar a su «amigo» quien, por supuesto, llevo a su familia. No quiero revivir los detalles nefastos e irritantes de los seres con quien…